La reina de las trepadoras: La Clemátide
27 Feb 2008
La Clemátide es una planta que cuenta con más de 260 especies, entre trepadoras y arbustivas, pero la gran mayoría son trepadoras. Son muy cotizadas debido a su prolongado período de floración, ya que se inicia (según la variedad) en primavera y termina en verano o incluso otoño.

Las clemátides son ideales para sembrar junto a una verja, muro o valla, también para celosías y pérgolas o macetas con soporte para trepadoras.

Existen de casi todos los colores, según las diferentes variedades: rojas, malvas, blancas, amarillas, naranjas, rosas, bicolores… y también de muchas formas: flor simple, flor doble con sépalos acabados en punta, ondulados…

Cómo cultivarla
Lo ideal es ubicarla en un lugar donde sus raíces queden a la sombra y sus tallos reciban sol. Si se siembra a pleno sol, se debería sembrar otras pequeñas plantas alrededor de la clemátide para proporcionarle a las raíces una sombra que la ayudará a desarrollarse mejor, además de aportar una capa de mulching (corteza de pino) o grava por encima del substrato, a fin de mantener el suelo más fresco.

El suelo más adecuado
El substrato debe mantenerse fresco y húmedo; es por eso que se debe colocar un buen drenaje, ya que es en estas situaciones donde es más fácil ahogar las raíces.
Las clemátides precisan de un amplio espacio en el suelo para desarrollar sus raíces. Para ello, se debe preparar el terreno cavando un agujero que sea dos veces el tamaño de la maceta.
Resisten muy bien los cambios climáticos y el frío, ya que algunas variedades pueden aguantar desde -12 ºC hasta -25 ºC.
El abonado debe hacerse durante la primavera y verano ayudando así con aportación tanto mineral como natural.



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